A las 8:00 de la mañana el Mural Móvil pasó por casa, lo
estábamos esperando afuera del garage, con todo el equipaje listo. Cargamos las
bicis y nos dirigimos a la casa de Sergio, el copiloto, que, como buen
conocedor del área, sugirió ir por Sao Marcos para llegar a la BR. Lo que pasó
fue que había mucho tráfico y tuvimos que ir por la Vía Regional, retrasando la
llegada en el “Rei da Pamonha”, donde nos esperaban Carla y Mara. Hicimos lo de
siempre, ir al baño, comprar algo para comer y sacar la foto antes de partir
para Sátiro Dias!
Me quede dormido casi todo el viaje, pero me contaron que
paramos en una gasolinera para abastecer, que la ruta estaba llena de policías
y radares, y me despertè a tiempo de ver el Mural Móvil casi llevar una multa
por adelantarse indebidamente. Resulta que se formó un embotellamiento pequeño
en la vía y el piloto no tuvo mejor idea que adelantarse com doble línea amarilla
en la ruta. Menos mal que el copiloto estaba atento y gritó: policía!!, en ese
instante el piloto bueno de reflejos, volvió al carril. El policía que estaba
parado a 10 metros de nosotros vio todo, e cuando pasamos por él nos miró,
levantando los brazos y gesticulando como reprochando el comportamiento del
motorista. Tuvimos suerte.
Llegamos a Inhambupe contentos porque ya teníamos hambre. La
sorpresa fue la ruta, llena de pozos, que nos retrasó el viaje. Pero en fin
llegamos a la “galinha caipira de Cida”. En seguida llegaron los anfitriones
Joao y Fabiana. Disfrutamos de una rica comida! El mejor puré del mundo, con
carne de sol y pollo.
Apareció un grupo de gente que vio las bicicletas arriba de
los coches y entró para conversar, pensando que íbamos a Conceição do Coité.
Eran de Sátiro Dias y los invitamos a unirse, pero no quisieron ya que iban al
encuentro del domingo. También nos invitaron a ir pero nosotros teníamos
nuestro compromiso.
Terminamos el almuerzo y fuimos directo a la Estancia, desviando
de los árboles para que no tocaran las bicicletas que estaban en el techo del
coche. El paisaje con un pasto verde, con vacas pastando. Daba ganas de parar y
ya salir con la bicicleta.
Al llegar Joao y Fabi nos mostraron la casa, que es hermosa,
grande, muy ventilada, con una terraza que tenía una hamaca esperándome, y en
la cual me dormi una linda siestita. Creo que casi todos se tiraron un rato a
descansar. No estoy muy seguro, pues estaba “ocupado” ;-).
A las 15:30 empezamos a organizarnos para salir. Llenar el
Camelback de agua, engrasar las cadenas, poner líquido en las cubiertas. Y casi
a las 16:30 salimos a encarar de una la primera subida. Para quien estaba super
tranquilo, descansado, la barranca nos hizo despertarnos y nos dio una idea de
lo que se nos venía.